
Ahora
este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale
por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y
adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin
de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse
sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor
le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son
inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.
Julio Cortázar
Foto: vueltaabruselas.blogspot.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario